Ya estamos finalizando el calendario y parece que fue ayer cuando comenzamos a utilizar una endiablada jerga de la confusión sobre la sanidad mundial y por supuesto de una larga, larguísima lista de estadísticas sobre afectados, prácticamente ha sido un monólogo sobre algo que nos pilló sin saber el que hacer eficazmente y por supuesto nos inculcaron un temor a algo que nos ha producido demasiados muertos, siempre son demasiados, ya hemos llegado al borde del abismo, la promesa de una vacuna ó esperar el final..., va a ser una navidad especial, donde pensar en todos aquellos ausentes que por distintos motivos más presentes estarán en nuestro corazón, mi sincero deseo de una Navidad donde hallar la Paz y el Amor, que el próximo año con sus venturas nos haga olvidar este largo y penoso 2020. Un abrazo lleno de sincero cariño.
jueves, 17 de diciembre de 2020
lunes, 30 de noviembre de 2020
Miradas, solo miradas...
Hemos perdido tantas cosas que formaban parte de nuestras costumbres sociales y que hemos asumido con la esperanza de erradicar este virus, atrás quedan tantas cosas y gestos que nos hacían expresar nuestra vida a través de abrazos, besos, caricias, disfrutar de la compañía en mayor o menor placer, hoy somos seres temerosos de nuestra salud incapaces de ofrecer un sentido brazo, un beso lleno de afecto. Solamente vemos ojos, simples miradas mostrando infinitas expresiones, sobre la mascarilla sanitaria destacan con una fuerza y belleza que expresan como nunca lo que acaso los anónimos labios no pronuncian, llevado de mi innata y analítica curiosidad descubro miradas que son hermosas, ojos que saben sonreír, acariciar, regañar..., siempre lo hicieron, solo que no estaban aislados faltos de una expresividad complementaria como ahora y es cuando destacan como una magnífica referencia..., hay ojos que han ganado en hermosura, ojos tan femeninos, tan elocuentes que sobran las palabras, ojos que por si solos identifican a la persona, pondría nombre a tantos ojos..., quizás sea lo único agradable de todo este maldito embrollo sanitario, prefiero pensar en miradas con las que soñar y que me aportan una afectiva sonrisa.
sábado, 21 de noviembre de 2020
Mirando al ayer...
Vale toda una vida
Existen pequeñas sorpresas que marcan tremendamente el afecto que sentimos hacia quién las provoca, casi siempre de forma inesperada, un simple ¡te quiero! tiene tantos matices como situaciones... si un niño de tu familia te llama, te abraza y te pide "no te mueras nunca abuelo" solo puedes besarlo y decirle que con su cariño siempre estarás a su lado... y llorar.
Ya no soy el que soñaba y luchaba su particular vida por un futuro lleno de ilusión, mirar atrás es saborear toda una vida propia llena de sabores agrios y dulces, nada es perfecto y gracias a ello aprecio más todo lo que logramos, ya no sueño un futuro propio, soy feliz abrazando las alegrías de quienes son mi vida y razón de vivir, quizás la vida nos dio un lugar donde compartir las vidas de tres generaciones, saborear las vidas ajenas desde el respeto y profundo cariño familiar, no somos ejemplo de nadie ni pretendemos serlo, solo que a veces necesito gritarlo al viento como el sonido profundo,sincero, de unos versos arraigados en la esencia del ser.
Curiosamente, la actual situación sanitaria me ha llevado a reencontrar todo aquello que fue quedando en el polvo de un camino recorrido con la prisa de ¿llegar? a un destino ignorado, cada amanecer, saludo su plenitud en pie como agradecimiento a un nuevo día donde oír el bullicio de la familia...
viernes, 13 de noviembre de 2020
Un mal sueño
¿ Alguien sabe hacia donde camina el ser humano?. Tengo la sensación de que nuestro camino está plagado de cadáveres que conforman las muchas ilusiones que nos hicieron creer y que con tanta mentira e ineptitud han ido quedando en el polvo del camino que día tras día recorremos en busca de una verdad que nos haga seguir nuestras vidas con la mínima esperanza que nos ofrezca la vida, ya solo cuenta una mirada de cariño, un sentido abrazo de amistad, el amar sin pedir nada a cambio .., ¡la vida y el amor!, tan fácil de pronunciar y tan difícil de conjugar, es por esto mi pregunta inicial, acepto el que cada día me resulta más difícil entender esta actitud que solo nos arrastra a la intolerancia social, a la falta de solidaridad y por ende caemos en la profunda soledad individual que aún tratamos de maquillar en la falta de una sonrisa sincera tras la máscara protectora. Profundos deseos de que todo esto pase como un mal sueño, soy pesimista, creo en un mañana lleno de cambios sociales que traten de corregir tanta herida que al amparo de un virus se ha producido en nuestras vidas.
sábado, 7 de noviembre de 2020
Otro día será...
No es mi día..., uno de esos días que se hacen eternos en el lento discurrir de los pasos cotidianos que me llevan mentalmente de un enamoramiento apasionado a la brutal ruptura, de la escalada del techo del mundo a la oscura y profunda cueva, aún estoy en cómodo pijama, es media tarde y ya me siento desbordado por cercanos acontecimientos que lógicamente ignoro totalmente su posible desarrollo, acaso sea motivado por el frugal almuerzo, acaso sea motivado por un diagnóstico médico solo superado por mis miedos y sé que cada día queda menos tiempo pero no por ello toco palmas, lo que me joroba es el montaje social que se ha originado con el dichoso virus y que no tengo ni puñetero conocimiento de donde, como y hasta cuando, me recuerda el desmadre mental de ¿un enamoramiento juvenil?, ¡que sufrir como gato en celo !, en fin, creo que va a llover y entre que está cambiando el tiempo, no saber si me he tomado la pastillita dichosa y las pocas ganas de quitarme el pijama, lo mejor será prepararme la cena y mañana será otro día en la esperanza de un buen despertar
viernes, 23 de octubre de 2020
Desde mi ventana.
Tras el visillo
Ignoro si siempre hemos estado inmersos hasta el cuello en esta pandemia , lo cierto es que parece ser el que cada día estamos algo peor que el anterior a pesar de los muchos bla-bla de "nuestros" queridos gobernantes del país, lo peor de padecer esta situación es el no saber hacia donde vamos y aún peor el empezar a conocer portadores del virus en nuestro entorno social de la localidad, el aislamiento y el temor es una mezcla que puede hacer mucho daño en nuestras mente, incluso corremos el peligro, estúpido peligro de ¿criminalizar? a los posibles portadores del virus, como si cada uno de nosotros estuviésemos a salvo de un posible contagio, encerrémonos en casa y sobre todo recemos mucho, al menos estaremos ocupados en algo propio que no hace daño y nos distraerá nuestras mentes ociosas.
jueves, 3 de septiembre de 2020
Hoja caída...
Llegó Septiembre con su habitual promesa de un nuevo quehacer, solo que en esta ocasión llega cargado de miedos y expectativas poco halagüeñas ya que arrastramos casi un año sin hallar solución a la dichosa pandemia, cada nuevo paso lleva la incógnita de un resultado, nunca tan acentuada como en esta ocasión, ya las informaciones solo son estadísticas y nadie aporta nada que nos haga suponer el que esto se acaba como una mala pesadilla, yo no confío en fórmulas milagrosas, creo que el tiempo nos hará superarlo.
Septiembre, antesala de un sueño otoñal plagado de recuerdos amados, me refugio en unos versos de P.Neruda y que dicen:
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
Septiembre, sabes a fruto maduro, a hoja caída en silencio, a pajaríllo aprendiendo a volar más allá y más alto en el sueño que moverá sus alas, a página nueva donde decir, a promesa de viejo amor...
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.