De prisa, mucha prisa..., la vida me adelanta, miedos y temores... solo son aquello que a lo largo de nuestras vidas vamos creando y alimentando como contrapunto a nuestras ilusiones, solo tememos desde la ignorancia del mañana sin apenas apreciar que el ahora es lo realmente importante, ¿mañana? ni siquiera sabemos si tendremos un mañana y permitimos nos reste una simple sonrisa, una palabra amable, un simple mirarse..., como si hubiese algo más importante en nuestra vida. Probablemente, con la edad modificamos nuestros valores sin apenas darnos cuenta, una simple y agradable conversación puede parar el mundo en nuestro interior, quizás la vida gira rápido en una endiablada espiral que nos conduce hacia un fin predeterminado, si lo sabemos disfrutemos de todo aquello que la vida aún nos permite saborear..., claro que sé que un día tu mano no precisará de la mía, acaso la mía necesitará de la tuya y aún así seguiré siendo feliz sabiendo que la vida ya no me adelantará, solo la veré pasar... y seguiré recordando cada nueve de septiembre sabiendo que solo es parte de mi entrañable memoria, solo el silencio..., en mi silencio.
Temo a quién ya nada teme, dejó de temer cuando supo que ya nada tenía, cansado de mirar a miradas huidizas, rápidas, miradas opacas a su carencia absoluta, dejó de temer cuando sus pasos se fueron en pos de una nueva vida donde tomar aquello que no podía tener, dejó de temer al saber que su vida no valía nada y sintió el poder de sentirse temido por todos aquellos que en su egoísta ceguera lo abocaron a tomar aquello que no tenía..., sus rápidos pasos ya no percibían a quienes aún temían, solo tomaba en aras de su capricho.
Esta sociedad está enferma de egoísmos, cada vez más poder en menos manos, sin límite alguno, y el pueblo comienza a no temer pues sabe que cada día tiene menos entre sus manos, cansado de apoyar a unos dirigentes forjados en la ineptitud, que solo saben medrar con el temor de quienes aún temen y que no saben que no tienen nada, temo a un pueblo cansado de esperar y más a sus rápidos pasos para tomar aquello que unos dirigentes ciegos de egoísmo no supieron administrar..., temo a quién ya nada teme...
Existen épocas a lo largo de mi vida en las que escribir es sufrir, son confidencias que duelen como jirones arrancados del propio cuerpo, me duele el escribir y releo algunas lineas de mi pasado..., y veo como los futuros hechos me envolvieron en un sentido coqueteo, tan claros como el simple pensar y escribir en el entorno de la muerte... no quería ver, solo sentía un aleteo de adióses, no quería ver, solo sentía el latido de una vida que me gritaba un suave adiós..., el tiempo pasa inexorablemente entre risas y lágrimas, sigo releyendo y al igual que sabemos de nuestra flor favorita, de nuestro lugar preferido, también sabemos o quizás solo imagino a través del ensayo de un deseo como desearía un discreto adiós.
Me encanta la vida, me siento querido por aquellos a quienes quiero sin reservas, tengo la suficiente ilusión para en cada nuevo día afrontarlo como el reto más importante de mi vida, motivos me sobran para que cada noche pueda sonreír... y también llorar, el escribir dejando que sobre el teclado los dedos bailen una sincera danza produce dolor... cada golpe... cada golpe sobre el teclado me da libertad, una libertad que me hace gritar y sentir, no temer lo que espero, quizás es que soy feliz.
... y es que cada día hay más fechas que recordar, solo eso recordar y son recuerdos que roen en lo más hondo, allí donde quedó la verdad de una vida, allí donde anida el deseo de un adiós como antesala de un reencuentro... ¡dios, dios!, cuantas veces te busco y quizás no sé verte... o acaso mi estúpida actitud solo provoca silencio ante la exigencia de una respuesta... tu existencia, mi exigencia de ti como una referencia del intentar saber el lugar donde llegar, soy un simple ser humano que ya rebasé los años en que creí ser lo que nunca fui y que solamente quiero vivir tan lentamente como para poder aspirar el fresco aire de cada amanecer y sé que cuando el camino termine solo sonreiré por qué ya conoceré otro camino hacia el lugar donde no existen fechas ni recuerdos... aquí solo quedarán posibles recuerdos y una fecha imposible que se diluirá en el tiempo... solo un recuerdo.
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas sino que lo sabe y lo hace. Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus actos, que no deja las soluciones al azar. Me gusta la gente que valora el trabajo en equipo, entre amigos. Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables. Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer lo que no sabe o se equivocó. Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y frente a mi, a estos los llamo amigos. Me gusta la gente que al aceptar sus errores se esfuerza por no volver a cometerlos. Me gusta la gente fiel y persistente que no desfallece cuando de alcanzar objetivos se trata. Con gente como esta me comprometo a lo que sea, ya por haber tenido esa gente a mi lado me doy por pagado. Es gente que me gusta.